viajes en el tiempo y sus paradojas

Pasajeros del tiempo
Por Claudio H. Sánchez









En Volver al futuro, Marty McFly retrocede treinta años en el tiempo e interfiere en el noviazgo de sus padres. Si éstos no llegan a conocerse, él no será concebido. Entonces ¿cómo pudo hacer el viaje y evitar que sus padres se conozcan?






Este es un ejemplo de la llamada “paradoja de modificación del pasado” que aparece en todos los relatos sobre viajes en el tiempo, desde Ray Bradbury hasta Isaac Asimov y desde Viaje a las estrellas hasta Doce monos. En realidad, no es necesario algo tan violento como impedir un matrimonio para producir la paradoja.






La estructura del tiempo es tan compleja que cualquier cosa que un viajero haga en un tiempo que no es el suyo repercute en el futuro de manera impredecible y paradójica. Como dice el abuelo Simpson en Tiempo y castigo (del Especial de Noche de Brujas): “Si algún día llegas a retroceder en el tiempo, no vayas a tocar nada, porque el más mínimo cambio puede alterar el futuro como ni te imaginas”.






La paradoja de modificación del pasado es la razón por la cual la mayoría de los físicos considera que los viajes al pasado son físicamente imposibles. Pero no todos piensan igual. Periódicamente las revistas de divulgación publican noticias acerca de máquinas para viajar por el tiempo que serían teóricamente posibles, aunque nunca dan suficientes detalles como para ser tomadas en serio.












Una de estas máquinas ha sido propuesta por físicos como Paul Davies, de la Universidad de Arizona y Kip Thorne, del Caltech. Consiste en dos agujeros negros unidos por un túnel. Si uno de los agujeros se hiciera girar a velocidades próximas a la de la luz, aseguran, se produciría un desfasaje temporal entre ambos agujeros: mientras en uno de ellos el tiempo transcurre a su ritmo normal, el otro avanzaría más rápidamente hacia el futuro. Quien entrara por este segundo agujero, saldría por el otro en el pasado.






Esta máquina del tiempo conectaría el futuro con el presente. No permitiría viajar hasta un pasado anterior a la fecha de creación de los agujeros. Esto la pone a salvo de una interesante objeción planteada por Stephen Hawking: si alguna vez se construyera una máquina del tiempo, hoy mismo estaríamos siendo visitados por viajeros provenientes de ese futuro en que los viajes al pasado son posibles.






Desde ya que ninguna estructura organizada (y mucho menos un ser vivo) resistiría el paso a través de un agujero negro. La máquina del tiempo de Davies y Thorne solamente podría ser usada por partículas elementales. Pero aún en este caso aparece la paradoja de modificación del pasado que pone en duda la efectividad de la máquina.






Por ejemplo, supongamos que disparamos una partícula hacia el agujero negro de entrada. Si tenemos suerte y la máquina funciona bien, la partícula saldría por el otro agujero en un momento anterior, antes de haber entrado. ¿Qué pasa si entonces decidimos no enviar la partícula? ¿Cómo pudo salir de un lugar en el que nunca entró?





OTRAS PARADOJAS




La paradoja de modificación del pasado no es el único problema físico y lógico que aparece al operar con máquinas del tiempo. En Otras inquisiciones, Jorge Luis Borges comenta un poema de Samuel T. Coleridge: “Si un hombre soñara que ha estado en el paraíso y que le han dado una flor y, al despertar, encontrara esa flor sobre su almohada, ¿sería eso prueba suficiente de que ha estado ahí?”.






Pensando en una flor que se trae del futuro el protagonista de la novela de H. G. Wells La máquina del tiempo, Borges agrega: “Más increíble que una flor celestial o que la flor de un sueño es la flor futura, la contradictoria flor cuyos átomos ahora ocupan otros lugares y no se combinaron aún”.






Se puede plantear esta paradoja en una forma menos poética. Luego de desayunar, un viajero se embarca en su máquina del tiempo hasta la noche anterior. Al llegar, va a la cocina y contempla el desayuno que tomó antes de partir. Esa leche que está en la heladera, esa mermelada que está en la alacena, también están en su estómago. ¿Cómo se explica esta duplicación?







En realidad, es posible responder a estas objeciones si pensamos que la máquina del tiempo podría estar relacionada con las altas concentraciones de materia y energía de los agujeros negros. Esa materia y energía se consumiría, entre otras cosas, en proveer a la materia que se multiplica en el viaje por el tiempo, manteniendo el equilibrio del universo.







Sin embargo, aparecen problemas más profundos cuando lo que se duplica es una persona. Por ejemplo, en Volver al futuro II, el Doc tiene un breve encuentro consigo mismo mientras prepara el pararrayos para el desenlace de la primera parte. Cuando retorne a 1985, ¿recordará Doc haber estado a ambos lados del encuentro en 1955? ¿Cuándo se incorporará ese recuerdo a su memoria?






Isaac Asimov ha sacado partido del problema del balance y multiplicación de materia en su novela El fin de la eternidad, donde los viajes por el tiempo tienen objetivos comerciales: las épocas en las que escasean ciertos recursos o materias primas, las importan de otras en las que éstos abundan.



LA PARADOJA DEL LIBRO NUNCA ESCRITO




Supongamos que un viajero del siglo XXI se traslada a la Viena de mediados del siglo XIX con un ejemplar de La interpretación de los sueños. Allí, localiza a un joven estudiante de medicina llamado Sigmund Freud y lo mata. Con Freud fuera de circulación, el viajero publica el libro con su nombre y se convierte en fundador del psicoanálisis.






¿Quién es, en esta nueva realidad, el autor de La interpretación de los sueños? No Freud, que murió antes de escribirlo. Pero tampoco el viajero, que se limitó a poner su nombre en un libro que ya estaba escrito. Esto se conoce como la “paradoja del libro nunca escrito” y aparece en El descubrimiento de Morniel Mathaway, un cuento de William Tenn.






En el cuento, Morniel Mathaway es un mediocre pintor de mediados del siglo XX que sueña con el éxito y con obtener el reconocimiento de la crítica. Un día recibe la visita de un tal Glescu, un crítico del siglo XXV, un futuro en el que Mathaway es efectivamente un pintor famoso, reconocido como uno de los más grandes de todos los tiempos.






El crítico pide ver los cuadros de Mathaway, pero no reconoce ninguno de los que lo harían famoso, que se encuentran reproducidos en un libro que se ha traído del futuro. Es evidente que aún no han sido pintados porque pertenecen a un período posterior de la carrera del artista.







En un momento Mathaway desaparece y el narrador piensa que quiere robarse el libro para copiar esos cuadros geniales que lo harán famoso. Pero reconoce en eso la paradoja del texto nunca escrito (o del cuadro nunca pintado): si Mathaway copia pinturas que vio por primera vez en un libro, ¿quién sería el creador original de esos cuadros? En realidad, el pintor tiene otros planes: roba la máquina del tiempo rumbo a ese futuro que lo reconocerá como genio.







Mientras tanto, Glescu queda varado en el siglo XX, sin documentos ni ocupación. Entonces decide tomar la identidad de Mathaway y dedicarse a una antigua afición: la pintura. Pero la influencia del artista, a quien admira, es tan grande que todo lo que pinta se parece a lo que hay en el libro: él es el verdadero Morniel Mathaway que será reconocido en el futuro, autor de tantos cuadros famosos.






Aquí la paradoja se resuelve mediante otro recurso habitual de la ciencia ficción: el círculo que se cierra en el tiempo. Como en Terminator, los desarreglos que un viajero hace en un tiempo que no es el suyo no constituyen realmente modificaciones del pasado sino que forman parte de ese pasado desde el primer momento.





UNA INTERPRETACION FISICA







Supongamos que hay un libro parado sobre un estante. En un momento alguien pasa y lo hace caer. Entonces lo levanta del suelo y lo vuelve a poner en su lugar. Es decir, restituye el libro al estado en que se encontraba antes de caer. Desde un punto de vista físico, un viaje al pasado puede ser algo tan simple como eso: volver a un estado anterior, revirtiendo todas las transformaciones que hayan tenido lugar mientras tanto.








Claro que el ejemplo del libro no es perfecto. Cuando se cae, el texto no cambia solamente su posición. Puede ser que el golpe estropee su encuadernación, que se machuque un poco. Además, mientras el tiempo pasa, las transformaciones químicas que hacen envejecer el papel siguen su marcha.








De todas maneras, podemos imaginar una reversión completa, un proceso que haga retroceder todas las transformaciones que hubiera sufrido el libro a partir del momento en que alguien lo hizo caer. Desde el punto de vista físico podríamos decir que, para el libro, el tiempo ha retrocedido.







Esto no se parece a los viajes como se plantean en las historias de ciencia ficción. Es un fenómeno local, asociado a un objeto y no a un tiempo global, como solemos entenderlo. Es algo que le pasa al libro y que no afecta a nada más. Pero parece que es lo más parecido a un viaje en el tiempo que podemos hacer, compatible con las leyes de la física y sin conducir a paradojas. Y también fue usado por la ciencia ficción en Juego de espejos un cuento de Fredric Brown.














La acción transcurre en el año 2004. El profesor Norman Hastings, de setenta y cinco años de edad, ha creado una máquina del tiempo. Para probarla, pone en la cámara una herramienta vieja y oxidada. Ajusta los controles para hacerla retroceder un año y acciona la máquina. Al abrir la cámara, espera encontrar que la herramienta ha desaparecido porque, supuestamente, la ha enviado al pasado. Para su sorpresa, la herramienta sigue ahí, aunque ahora está nueva y reluciente.







Luego de otros intentos parecidos Norman comprende que lo que hace su máquina es revertir todas las transformaciones (físicas, químicas y de cualquier otro tipo) que haya sufrido un objeto cualquiera en un intervalo de tiempo determinado. Más que una máquina del tiempo es una máquina rejuvenecedora.







La máquina también funciona con los seres vivos: pone un perro y saca un cachorro. Y Norman decide probarla consigo mismo. Ajusta los controles para retroceder cincuenta años. El, que tenía setenta y cinco años al entrar, es un joven de veinticinco al salir.














Pero no solamente rejuvenece su cuerpo. También rejuvenece su mente, y eso incluye a su memoria. El proceso borra todos los recuerdos acumulados por Norman durante cincuenta años. Su recuerdo más reciente es haber estado tomando sol con su novia en 1954. De repente, se encuentra en un laboratorio en el año 2004. Desde el punto de vista práctico, lo que ha hecho Norman es viajar cincuenta años hacia el futuro.







Al principio, no entiende nada. Por suerte, Norman el viejo le ha dejado una carta explicándole lo sucedido. Este “viaje” no produce ninguna de las paradojas habituales. El joven Norman no se desmaterializa del pasado para aparecer en el presente. El Norman joven no se encuentra con el Norman viejo.






Aun así, el cuento no está libre de paradojas: la materia que forma el cuerpo de Norman joven no es la misma que la del Norman viejo. Podemos pensar que el viejo Norman tenía el pelo canoso y que el joven tiene el pelo negro. ¿De dónde salieron esos pigmentos que antes no estaban? Recuperarlos no es simplemente revertir una transformación de una materia existente en el cuerpo del Norman viejo. Como en el texto de Borges, sus átomos ocupan ahora otros lugares y el proceso no puede hacerlos regresar. Sólo persisten las paradojas.


¿Estoy loco o qué?

¿Estoy loco o qué?
Por William Speed Weed




Si se retorcés el pelo mientras leés o contás siempre las rayas de las baldosas de una vereda, es mejor que leas este artículo.

Queridos lectores, gracias por sus colaboraciones. Después de nuestro primer “¿Estoy loco?”, publicado en julio de 2006, nos llovieron cartas en que nos cuentan sus pequeñas rarezas, y hemos constatado que de loco todos tenemos un poco. Algunos albergan temores irracionales; otros, sentimientos de culpa; otros más, un complejo de superioridad. Sufren de ansiedad, insensibilidad, euforia, depresión, ira y amor. Pero, claro, lo mismo nos pasa a todos porque somos humanos, imperfectos y pintorescos a nuestro peculiar estilo, y porque, bien mirado, la “normalidad” no existe.

Aun así, hay que distinguir entre las conductas raras aceptables y aquellas que causan problemas y deben corregirse. Es muy tenue la línea entre lo excéntrico y lo patológico. Consultamos sus casos con eminentes psiquiatras y psicólogos, y he aquí el dictamen de sus distintos grados de locura.


P.¿Por qué me retuerzo el cabello con un dedo siempre que leo, y sólo cuando leo?

Alégrese de no tener tricotilomanía, el hábito malsano de arrancarse mechones de pelo de la cabeza, las cejas y otras partes velludas del cuerpo. Su conducta es una rareza inofensiva y tal vez muy útil: quizá la haya adoptado como un mensaje no verbal, dirigido a quienes te rodean, para decir “¡Déjenme en paz! Estoy leyendo”. Según la psicóloga Marianne LaFrance, de la Universidad Yale, “los hábitos de automanipulación como retorcerse el cabello son mensajes sutiles que enviamos a los demás para que no se acerquen. Si una persona se mira sin cesar las uñas o tamborilea con la punta del pie, nos expresa que no quiere hablar con nosotros”.



P.Tengo 47 años y me encanta el tacto del raso. De chico acariciaba el ribete de raso de la colcha mientras me chupaba el dedo. Ahora llevo siempre un pañuelo de ese material y lo acaricio en el bolsillo. Me calma. ¿Estoy loco?

En absoluto, dice Lori Perman, doctora en psicología y psicoterapeuta de Santa Mónica, California. “La mayoría de la gente nunca supera la necesidad de consuelo, sólo que la satisface con comportamientos más adultos que el de llevar siempre a rastras una mantita de bebé”. Antes bien, si no halláramos la manera de relajarnos y aliviar el estrés cotidiano, enloqueceríamos. Demasiados adultos recurren a consuelos nocivos, como fumar o comer en exceso. Un poco de acariciar raso en privado no afecta a nadie.


P.Cuento todo: los escalones del lugar donde trabajo (23), los paneles del techo (96), las ondas de la cortina (14). En el consultorio del dentista cuento ¡hasta las repeticiones de las flores de papel de la pared! Debo estar tocado.cuenta

El hábito de contar puede ser una simple rareza, incluso benéfica, señala Doris Wild Helmering, psicoterapeuta y escritora de Saint Louis, Missouri. “¿Qué mejor manera de distraerse de las maniobras del dentista que contar las flores del consultorio?”, dice. Pero para algunas personas contar se vuel-ve una actividad obsesiva (aritmomanía) incontrolable e incapacitante. Estos contadores sin cuento podrían ser víctimas del trastorno obsesivocompulsivo (TOC), explica el doctor Eugene Beresin, profesor de psiquiatría de la Universidad Harvard.
La verdadera cuestión es si usted controla el conteo o él lo controla a usted. Beresin propone: “Pregúntese qué pasaría si usted dejara de contar. ¿Algo malo? ¿Se pondría ansioso?” Para algunos casos de TOC, el tratamiento más eficaz es una combinación de antidepresivos y psicoterapia con un psiquiatra competente.


P.Si camino en el shopping o manejo mi auto, no soporto ir al ritmo de quienes van a mi lado. Tengo que acelerar para adelantarme o frenar para que me pasen. ¿Es esto irracional?

De ninguna manera. Según el doctor Michael Gitlin, profesor de psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, “desconozco si ese hábito constituye una conducta psicopatológica. Yo siempre lo he tenido”. LaFrance explica: “Estar al lado de otra persona puede sentirse como un contacto íntimo; cuando se trata de un desconocido, esa intimidad resulta muy incómoda”.

P.Soy una adolescente, ¡y me saca de quicio que los alimentos se toquen entre sí! Pido que me sirvan la carne, las papas y otras verduras en platos separados, y uso distinto tenedor para cada cosa. A mi mamá le molesta esta manía, pero estoy en mi derecho, ¿o no?

En este caso le damos la razón a tu mamá. En opinión casi unánime de los especialistas, harías bien en buscar ayuda. Tu conducta no es normal ni inofensiva porque incomoda a otra persona. Los expertos consultados dieron varias explicaciones posibles de tu comportamiento:

Quizá padezcas anorexia, dice Beresin, especialista en trastornos alimentarios, pues un síntoma común de este mal es la aversión al contacto entre los alimentos. Otra posibilidad es el TOC, y otra más, según el doctor Michael Wymes, psiquiatra del Hospital Kaiser en Vallejo, California, el trastorno de espectro autista (TEA), consistente en tendencias al autismo. Mientras que los enfermos de TOC pueden temer el riesgo de contaminarse por dicho contacto, quienes padecen TEA y tienen la misma fobia no pueden explicarla en términos lógicos. Tales personas pretenden dictar reglas peculiares sobre el mundo que las rodea —como “los alimentos deben estar separados”— y se ponen mal si no lo están.

Sea cual sea la causa de tu conducta, es probable que empeore con la edad y que no se corrija sin tratamiento. ¿Qué vas a hacer cuando un chico te invite a comer afuera: pedir cinco platos y cinco tenedores? Dudamos de que vuelva a invitarte.


P.¿Por qué gasto energías, sobre todo al despertarme a media noche, preocupándome por cosas absurdas que no pueden pasar? Me imagino que me secuestran y me torturan; discurrí un plan para sobrevivir al viajar en avión si caen las alas, y sé exactamente lo que diré si me despiden del trabajo. Comprendo lo absurdo de mis temores sobre los rebeldes y los aviones, y mi jefe acaba de darme un aumento. ¿Por qué, pues, siempre espero y me preparo para lo peor?

A raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, médicos y psicólogos observaron un marcado aumento de la ansiedad en torno al terrorismo. Hay una amenaza real contra los ciudadanos de ese país, en quienes resulta natural y comprensible cierto grado de angustia. Según Joseph Himmelsbach, psicólogo de la Universidad Médica Estatal de Nueva York, “es imposible vivir sin ansiedad, y parte de la psicoterapia consiste en controlar el estrés propio de la vida diaria”. Sin embargo, parece que su angustia es mayor de lo normal, sobre todo porque le quita el sueño. Himmelsbach agrega: “Usted crea fantasías en las que deposita sus temores, y se ha convencido de que si le encuentra solución, podrá lidiar con cualquier desgracia que le ocurra”.

Es bueno que se dé cuenta de lo poco realista de sus temores. Gitlin le aconseja comprender también que sus planes “serían, en todo caso, inútiles”. El especialista se pregunta si no le ocurre lo que les pasa a algunos hipocondríacos, “quienes, si tienen tos, piensan que se debe a un cáncer de pulmón. Las personas ansiosas, tal vez por alguna conexión cerebral aún desconocida, tienden a interpretar la realidad de manera catastrófica”.

Si sus preocupaciones son ocasionales, intente alejarlas con argumentos racionales, pero si siente que tienen más poder sobre usted que usted sobre ellas, hable con un amigo de confianza o un psicoterapeuta. Si su ansiedad le produce ataques de pánico, consulte a su médico: hay medicamentos para eso.


P.A veces, no importa si estoy sentado, acostado o parado, siento como que me caigo. En realidad no me caigo, pero siento como si me cayera. ¿Es normal?


Todos los especialistas le aconsejan que acuda al médico esta semana. Su trastorno tiene una decena de causas posibles, desde un leve efecto secundario de un medicamento que esté tomando hasta un tumor cerebral grave, y no hay manera de saberlo hasta que consulte al médico, quien quizá le mande hacer tomografías del cerebro y lo remita a un neurólogo. Busque atención sin tardanza.


P.Odio elegir cosas. Cuando quiero sacar una cuchara del cajón, me cuesta decidirme, aunque todas son iguales. Y cuando finalmente elijo una, siento pena por las demás y hasta me disculpo con ellas: “Perdón, la próxima vez será”. ¿Es anormal?


Los especialistas metieron la cuchara en su caso, y cada uno eligió una distinta. Mientras que Perman ve en usted un alma herida y “una hipersensibilidad exacerbada por el maltrato, el abandono o el descuido”, Wymes la encuentra demasiado egocéntrica: “Es narcisista pensar que las cucharas quieren que usted las use”.

Por su parte, el doctor Joshua Coleman, psicólogo y escritor de San Francisco, duda de que usted se esfuerce en ámbitos más importantes que el cajón de los cubiertos. “Para triunfar en la vida personal y profesional hay que saber lo que se quiere y la importancia de las propias necesidades”, explica.

Y Beresin pregunta: “¿Habla en serio? ¿También se disculpa con las toallas del baño, los lápices del escritorio o los productos que no compra en un negocio? El pensamiento mágico —suponer que los objetos inanimados tienen sentimientos— es normal en un niño de cuatro años, pero no en un adulto”. Ya que usted le resulta tan fascinante a los psicólogos, considere la conveniencia de acudir a uno. No tendrá que disculparse con él.


P.¿Por qué no puedo tirar las cosas? Conservo todo mi guardarropa de los años 70: serviría para el vestuario de una película, si no estuviera apolillado. Y nunca desecho una computadora: tengo cuatro en la baulera. Mi familia me hace tirar los diarios, pero lo detesto. Siempre pienso que podríamos llegar a necesitar los objetos que guardo. ¿Estoy loca?


Un freudiano más bien diría que usted tiene una personalidad retentiva anal. Es posible que padezca el síndrome de la urraca: un afán patológico de guardar cosas. Las personas afectadas no se sienten bien si no están rodeadas de sus pertenencias; es decir, de todo lo que alguna vez fue suyo. El síndrome de la urraca tiene relación con el TOC, y en ambos el afán de atesorar es un vano intento de controlar algo en un mundo inestable.

En casos extremos, dice Gitlin, “los guardadores patológicos no pueden moverse en su casa por el estorbo de los objetos acumulados, no encuentran lo que buscan y hacen su morada muy vulnerable a los incendios”. Su trastorno parece menos grave que eso, pero todo es cuestión de grado. Su familia quizá tenga una mejor opinión, y si le aconsejan que busque ayuda, escúchelos.

“No hay criterios absolutos” para calificar esta conducta, ni la mayoría de las expuestas antes, dice el doctor Nando Pelusi, psicólogo clínico de la Ciudad de Nueva York. En los trastornos psíquicos no hay que perder de vista el contexto: “Algo que en un caso es una simple rareza emocional, en otro podría ser una conducta francamente dañina”. Como no existen reglas estrictas, su familia y usted tienen que decidir por sí solos. “Cuando la persona se da cuenta de que la conducta es peligrosa o perturbadora”, agrega Pelusi, “es cuando acuden a psicoterapeutas como yo”.

fuente
http://www.rdselecciones.com/contenido/content.php?contentID=201

piel de zombie - Argiria

Argiria






(argirosis).


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=SnXdk3Kmq9s

La argiria es una enfermedad caracterizada por el cambio de color de la piel y otros órganos y tejidos (como la conjuntiva) del paciente, de su color natural a un color gris-azulado, siendo especialmente más acusado este cambio en las zonas expuestas.

La argiria se produce por una exposición prolongada a plata y a las sales de plata. Se pueden encontrar casos de argiria generalizada o localizada


fuente
http://es.wikipedia.org/wiki/Argiria

El te con leche

¿Se debe añadir la leche al té o el té a la leche?





Hay tantas maneras de preparar un té que hasta los propios británicos no están de acuerdo sobre cuál es la adecuada. Sin embargo prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que, si se quiere tomar té con leche, se debe echar primero la leche y sobre ella el té. De la misma manera, hay acuerdo en que la leche debe ser fría y sin que previamente haya sido hervida.

Los taninos, uno de los principales componentes del té, son los responsable de su sabor amargo y astringente.

Al añadir leche al té, los taninos se unen a las proteínas de la leche y disminuye en gran manera su astringencia.

Si se echa la leche sobre el té caliente, las proteínas de aquella se desnaturalizaran en parte perdiendo entonces la capacidad de enmascarar a los taninos. Al echar el té caliente sobre la leche fría se consigue que la temperatura aumente lentamente, dándole tiempo a la leche a realizar su tarea. De la misma manera, en la leche hervida, las proteínas ya se encuentran desnaturalizadas.

Los Cuentos de Hadas originales no tenían final feliz

Los Cuentos de Hadas originales no tenían final feliz

Fuente:
http://www.mentalfloss.com/blogs/archives/10457

¡Cuentos, los de antes! ¿No me creen? Pues han de saber, , que originalmente los cuentos infantiles fueron creados para dar a los niños valiosas lecciones sobre la vida. Y como la vida misma, no había censura respecto a lo que se debía aprender. Antes la vida era más cruel, la verdad era más cruda y las lecciones eran más despiadadas. Tal vez fue porque en aquel entonces la sociedad era más violenta, o porque un error de juicio podía costarte la vida en aquellos tiempos. Sangre, asesinatos, incesto y otros asuntos de vital importancia eran relatados a los niños de ese entonces. Sáquense la venda que Disney les ha puesto sin que se enteren, navegantes, y vean aquí algunos de los cuentos más famosos en su versión original y sin censura.






Cenicienta: Los orígenes de la adorable Cenicienta no fueron tan adorables en su versión original. Toda la crueldad que la pobre Cenicienta tuvo que sufrir en manos de su dominante madrastra quizás fue bien merecida. En las versiones más antiguas de la historia, la un poco más siniestra Cenicienta consigue asesinar a su primera madrastra para que su padre se case con el ama de llaves. Supongo que Cenicienta no contaba con que las seis hijas de la ama de llaves se mudaran a la casa o con la interminable lista de deberes que eso implicaba.






La Bella Durmiente: En la versión original de la historia, no es el beso de un apuesto príncipe el que despierta a la Bella Durmiente, sino los tiernos codazos de sus gemelos recién nacidos. Sip, tal y como lo leyeron. Mientras estaba inconsciente, la princesa fue embarazada por un monarca, y despertó solo para darse cuenta de que era madre, y encima de dos niños. Entonces, derrepente el "hijito de papá" de la Bella Durmiente retorna triunfante y le promete enviar a alguien para recogerla a ella y a los niños, olvidando convenientemente mencionar que era casado (con lo que queda demostrado que ese problema no es de ahora, sino que viene desde el inicio de los tiempos XD). Cuando el trío fue llevado eventualmente al palacio, la esposa del Rey intentó matarlos a todos, pero fue frustrada por el Rey. Al final, la Bella Durmiente se casa con el hombre que la violó, y viven felices para siempre =S.





Blancanieves: Al final de la versión original alemana, escrita por los hermanos Grimm, la perversa reina es fatalmente castigada por intentar asesinar a Blancanieves. El método que usaron para castigarla fue de lo más extraño: La malvada reina fue obligada a bailar usando un par de zapatos de hierro al rojo vivo hasta que caer muerta.





La Sirenita: Seguramente están familiarizados con la versión de Disney de la historia de la pequeña sirenita, en la que Ariel y su fiel compañero cangrejo, Sebastián, vencen a la malvada bruja del mar, y Ariel sale del agua para casarse con el hombre de sus sueños. En el cuento original de Hans Christian Andersen, sin embargo, la protagonista solo puede salir a tierra para estar con el apuesto príncipe si bebe una poción que la hace sentir como si caminara sobre cuchillos todo el tiempo. A pesar de esto, ella bebe la poción. Tal vez crean que este acto de desprendimiento sería suficiente para que ella se casara con su príncipe y vivieran felices para siempre, pero no. El príncipe se casa con otra mujer, y la pequeña sirenita se lanza al mar, donde su cuerpo se disuelve hasta convertirse en espuma marina.


Pero dejemos por un momento las historias tan popularizadas por Disney y pasemos a otras no tan conocidas y no tan inocentes, pero que ciertamente llevan una enseñanza muy valiosa. Es incuestionable la sabiduría de nuestros antepasados, y si esas historias eran relatadas a los pequeños, por alguna razón debió ser.




Los Niños Perdidos (Hansel y Gretel versión Saw II):

Este cuento de hadas francés comienza igual a Hansel y Gretel. Una pareja de hermanos se pierde en el bosque y a continuación estan atrapados en jaulas, siendo cebados para ser comidos. Pero en esta versión no es una bruja malvada la que captura a los niños, sino el mismísimo Diablo y su esposa. El Diablo fabrica un caballete aserrado para que el niño pequeño sangre hasta morir (si, en serio) y se va a dar un paseo, diciéndole a la niña que ponga a su hermano en el caballete aserrado antes de que vuelva. Los pequeños se hacen los confundidos y le piden a la esposa del Diablo que les muestre como deberían poner al niño en el caballete aserrado. Cuando ella les enseña cómo, ellos la amarran y le cortan la garganta. Luego se roban todo el dinero del Diablo y se escapan en su carruaje. El Diablo los persigue tras descubrir lo que los niños habían hecho, pero muere en el proceso. Y ahora se quejan por un poco de violencia en la televisión.






El Arbol de Juniper
(La pesadilla de todo hijastro)

Canibalismo, asesinato, decapitación... lo retorcido abunda por doquier en esta rara historia de los hermanos Grimm. Un viudo vuelve a casarse, pero la segunda esposa aborrece al hijo que este tuvo con su primera esposa porque quiere que su hija herede la riqueza familiar. Un día le ofrece al pequeño niño una manzana que está dentro de un baúl. Cuando el niño se asoma para cogerla, ella cierra la tapa sobre él y le corta la cabeza. Nota: si alguno de ustedes está tratando de convencer a su hijo de que coma más fruta y vegetales, no le cuenten esta historia. En fin, la mujer no quiere que nadie se entere de que ella mató al niño, así que le pone la cabeza de vuelta y envuelve un pañuelo en el cuello del niño para esconder el corte. Su hija termina sacándole la cabeza y la culpa por la muerte del niño. Para esconder lo sucedido, ellos cortan el cuerpo en pedacitos y lo preparan en budín, con el que alimentan al pobre padre. Eventualmente el niño reencarna en un pájaro y tira una pesada piedra sobre la cabeza de su madrastra, lo que causa su muerte y trae al niño de vuelta a la vida. Un tiernísimo cuento para antes de dormir.





Penta, la de las manos cortadas

Los cuentos de antaño siempre adoraban una buena dosis de incesto. En este cuento italiano, la esposa del Rey muere y éste se enamora de Penta... su hermana ¬¬. Ella trata de que su hermano se "desenamore" de ella cortándose ambas manos. El Rey se molesta mucho por lo que su hermana hizo, así que la encierra en un baúl y la lanza al mar. Un pescador intenta salvarla, pero Penta es tan hermosa que la celosa esposa del pescador la lanza de nuevo al mar. Por suerte, Penta es rescatada por un Rey (que no es su hermano). Se casan y tienen un bebé, pero el bebé nace mientras el Rey esta en altamar. Penta intenta enviar al Rey las buenas noticias del bebé, pero la celosa esposa del pescador intercepta el mensaje y lo cambia para decir que Penta acababa de dar a luz a un cachorrito (OMG WTF?? ¿¿UN CACHORRITO O_o??). Luego, la malvada esposa hace otro mensaje falso, esta vez del Rey para sus sirvientes, y les dice que Penta y su bebé deben ser quemados vivos. Para resumir, el rey se da cuenta de lo que estaba haciendo la celosa esposa del pescador y manda a quemarla viva, y Penta y el Rey viven felices para siempre. ¿Cuál es la moraleja? ¿Cortarse las manos aleja al ser amado? ¿Es malo dar a luz cachorritos?

Caperucita Roja

La versión original de Caperucita Roja relata cómo Caperucita ingiere la carne y la sangre de su propia abuela, como símbolo del paso de la juventud a la adultez, al hacer la sabiduría de su anciana abuela parte de ella misma al comerla. Venerar la experiencia de nuestros mayores fue una lección que se perdió en este cuento, gracias a la censura en aras de proteger las mentes de los niños de la violencia. ¿Cuántas historias más se habrán perdido en el tiempo? ¿Cuántas valiosas lecciones habrán desaparecido en aras de la protección de las inocentes mentes de los niños? No subestimen la comprensión de los niños, a veces son más conscientes de la situación que les rodea que los mismos adultos.

Analiza Tu escritura , Grafologia

Analisis de la escritura






Desde antaño se ha hablado de la grafología como un arte esotérico sin ningún tipo de interés científico. Pero al igual que otras técnicas han tenido que dejar de ser ignoradas para ser aceptadas como ciencia o técnica psicológica y aunque cada vez hay más partidarios defendiéndola como ciencia y atestiguando la veracidad del análisis grafológico, no son pocos los detractores reacios a aceptarla. Por eso el dilema de muchos de ustedes es dividirse hacia un lado u otro.



Como es lógico, los gráficos son esenciales como ejemplo y apoyo de las particularidades que se describan. Fíjense bien en las diferentes formas que puedan adoptar las letras; esta es la base de una adecuada preparación para la confección de un análisis grafológico, esto es, hacer un retrato grafotécnico.



Caracteres Generales De La Grafía


• Posición
• Dimensión
• Forma
• Intensidad:
• Dirección
• Continuidad
• Orden

Posicion



Dimension



Según tamaño de letras:

Escritura grande: Cuando la altura de las minúsculas sin aspas supera los 3 milímetros. Las características ( a la derecha) son las que además corresponden con una excesiva estrechez. (No se respeta la proporcionalidad.) Ambición desmedida en cualquier medio. Irrealidad. Excesiva confianza interior.
Escritura pequeña: La que tiene de altura media dos milímetros o menos. Suele disponerse, por contra, con apreciable anchura. Reserva. Introversión. Inteligencia moderada con sentido práctico. Conocedores de su propio valor. Concentración profunda. Agudeza crítica.
Según extensión de las palabras y texto (anchura):
Escritura ancha: Apreciable separación entre letras y palabras. Generosidad. Comprensión. Altruismo. Observación. Versatilidad. Buena comunicación.
Escritura estrecha: Apretada entre letras, sin aire entre palabras. Falta de confianza interior y exterior. Aprensión. Temor. Mala disposición en relaciones. Crítica destructiva

Formas e intensidad




Direccion y continuidad




Mayusculas



La M



Minusculas



La G



La D



La T



La A



En este resumen sobre algunas letras minúsculas, nótese estas otras consideraciones:
• Las letras "g, j, q, p , y" , interesan a la zona inferior, relativa al mundo de lo material y de los instintos. Cuanto más marcadas estén las astas y los ojos descendentes sean más amplios, tanto más acusados serán los intereses materiales y la sensualidad del sujeto.
• Las "m, n" con curvas arribas son índice de autocontrol y firmeza de carácter. Con las curvas debajo y redondeadas son indicativo de dulzura y sencillez. Pero si las curvas son debajo y angulosas, estamos ante personas de naturaleza ardiente y agresiva.
• La "s" muy cerrada es índice de mentalidad escrupulosa y conservadora. Si es abierta: Amor por la novedad.



CUALIDADES MORALES

Moralidad: Conformidad de una acción o doctrina con lo establecido tácitamente en un conjunto de normas y costumbres de un pueblo en un tiempo determinado

Acaparamiento (deseos de..) : Afán de apropiación indebida de objetos de los demás.
Ganchos convergentes en las jambas. Ganchos convergentes en letras finales de palabra.

Altruismo : Abnegación, benevolencia en pro del beneficio ajeno.
Escritura simplificada. Dextrógira. Clara y aireada. Márgenes normales o muy amplios. Tendencia a unir las mayúsculas con la letra siguiente. Ausencia de trazados convergentes. Firma clara y simple.

Ambición: Deseo de alcanzar dignidades, fama, fortuna u honores.
Mayúsculas grandes. Escritura ascendente. Tildes de "t" iguales en tamaño. Firma ascendente.

Avaricia: Afán desmedido de atesorar riquezas.
Escritura pequeña, apretada sin espaciamiento entre palabras y líneas. Rasgos regresivos. Márgenes muy pequeños o inexistentes.

Bondad: Ausencia de genio o placenteramente dulce.
Escritura curva en la base, de inclinación dextrógira y espontánea. Trazos claros y legibles. Ausencia de rasgos convergentes. Firma y rúbrica sencillas.

Desconfianza: Duda de las afirmaciones, sinceridad o amistad de otras personas.
Escritura angulosa o semiangulosa, apretada y regresiva. Punto de la "i" a la izquierda de la vertical. Tilde de "t" represiva. Firma poco legible. Rúbrica que recubre el nombre.

Diplomacia: Habilidad para el trato; cortesía aparente, astuta e interesada.
Escritura rápida de líneas sinuosas. Letras desiguales. Tildes de "t" terminadas en punta fina. Ojales de letras minúsculas cerradas.


Economía:
Administración ordenada y prudente de los bienes materiales.
Escritura normal o pequeña, poco espaciada pero aireada. Márgenes pequeños, aprovechamiento del papel. Puntos de "i" bajos.
Egoísmo: Acciones basadas en la obtención de provecho personal. El egoísmo unido a gran sensibilidad dan como resultado los celos. Si el egoísmo está unido al complejo de inferioridad, se traduce en envidia.
Ganchos convergentes. Escritura regresiva, condensada y con guirnaldas exageradas.

Expansión: Locuacidad sobresaliente respecto de uno mismo, sus puntos de vista y sus hechos.
Escritura clara, legible, curva o poco angulosa. Escasa unión entre letras de una misma palabra, frecuentemente ligadas solo por sílabas. Óvalos abiertos por arriba.

Frialdad: Indiferencia. Sin emotividad.
Escritura rígida, vertical. Márgenes amplios. Puntos de "i" bajos. Firma muy alejada del texto.

Generosidad: Desprendimiento, desinterés, dadivosidad.
Escritura espaciada, aireada, progresiva, curva o muy ligeramente angulosa. Ausencia de ganchos convergentes. Margen izquierdo ampuloso con tendencia al ensanchamiento.

Intransigencia: (También intolerancia o rigidez). No ceder ante lo contrario a sus principios, gustos o intereses.
Escritura horizontal, angulosa, firme y muy marcada. Mayúsculas muy marcadas.
Si a estos rasgos anteriores se le unen que la escritura es dextrógira, con ganchos convergentes y finales en maza, podemos estar ante un caso de crueldad.

Maldad: Placer al perjudicar y/o causar daño a otras personas.
Escritura, dextrógira, angulosa, con terminaciones de palabra en maza ( también en las tildes de las "t", aunque éstas puedan ser en puntas también), de presión pastosa, ganchos convergentes. Puntos de "i" bajos y gruesos. En la firma es característica, no siempre por sí sola determinante, la rúbrica en ángulo agudo.

Mentira: Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa. (Según Silvia Ras, tiene muchos matices como embuste, fanfarronería, falsedad, fraude, exageración, inexactitud, mitomanía y embrollo. Lógicamente debemos entender que la mentira es desviación de la verdad pero matizando el ánimo de quien la ejecuta)
La mentira más frecuente es la debida a la exageración o fanfarronería, con dosis imaginativas para aupar la vanidad:
Escritura con letras hinchadas, ampulosas; mayúsculas muy grandes que contrastan con minúsculas pequeñas. Firma muy grande e ilegible con rúbrica complicada.
Mentira por no ceder ante otra persona:
Lo mismo que el párrafo anterior con letra angulosa, letras que no se repiten (Rasgos cambiantes, principalmente en "t", "i", jambas, formas de "m" y "n".
Mentira por inexactitud o falta de cálculo: Letras mal terminadas o imprecisas. Desorden de márgenes. Frecuente falta de puntuación y de tildes.
Mentira por apasionamiento: Rasgos regresivos. Presión firme , Escritura que tiende exageradamente a la derecha.
Insinceridad continua: Escritura ensiforme. Óvalos muy cerrados, con doble vuelta . Firma ilegible. Rúbrica complicada y muy envolvente.
Falsedad o hipocresía: Escritura con enmiendas o retoques, ilegible. Rúbrica angulosa por debajo del nombre, primer rasgo regresivo y continúa hacia la derecha por debajo del primer trazo. Las letras están mal terminadas y los óvalos de las minúsculas ("a", "o" presentan aberturas en la parte inferior (recordemos que coincide con la tendencia al hurto. OJO al realizar esta observación, porque hay múltiples factores circunstanciales que pueden errar el análisis, como la edad, la presión social momentánea, etc.).

Orgullo: Exceso de estimación propia.
Escritura grande, simplificada y con tildes de "t" altas y largas. Firma de mayor tamaño que el texto.

Positivismo:
Demasiada afición a comodidades y bienes materiales.
Jambas más largas de lo normal, con algunos ganchos convergentes. Puntos de "i" y "y "t" bajos. Predomina la zona central ( las minúsculas sin jambas son mayores, en proporción, a las letras que tienen rasgos salientes como las t,f,l,h, q,p...).

Prodigalidad: Derroche. Gasto excesivo sin utilidad.
Escritura grande, con grandes espacios entre palabras y líneas. Márgenes amplios . Ocasionalmente finales de palabra con prolongaciones horizontales.

Rencor: Venganza. Resentimiento que no se olvida.
Óvalos angulosos en la parte superior. Rúbrica en ángulo agudo en cualquier sentido.

Resentimiento:
Antipatía hacia otra persona causante de un malestar o perjuicio.
Óvalos angulosos en la parte inferior. Rúbrica moderadamente angulosa.

Reserva: Prudencia. Cautela para no revelar lo que se sabe o se piensa.
Óvalos cerrados o abiertos algunos a la izquierda. Escritura sobria, contenida, ligeramente apretada. Inclinación regresiva o vertical. Márgenes izquierdos pequeños o con progresión a disminuirlos.

Sencillez: Modestia. Naturalidad. Ausencia de vanidad y orgullo.
Escritura redondeada. Enlaces de letras curvos por la línea. Mayúsculas proporcionadas. Ausencia de rasgos superfluos. Escritura enlazada en cada palabra con proporcional separación entre palabras y líneas. Firma que varía poco con respecto al texto; rúbrica sencilla.


Sensibilidad: Propensión natural a la comprensión y ternura. Percepción clara del entorno.
Ausencia de ganchos convergentes. Escritura curva, ligeramente dextrógira. Puntos de "i" altos.
Susceptibilidad: Escritura muy inclinada hacia la derecha.
Sensibilidad controlada: Cuando predomina el cerebro sobre el corazón .Escritura vertical, sin ganchos y aireada.

Sensualidad: Gusto por los placeres sensitivos.
Jambas prolongadas y ligeramente hinchadas. Hampas bajas. Predominio de la zona central de la escritura. Redondeada. Tildes de "t" terminadas en gancho abierto, frecuentemente.

Sinceridad: Veracidad. Exposición real de los hechos.
Tamaño normal. Ausencia de adornos. Escritura ordenada, legible, aireada. Márgenes cuidados. Óvalos ligeramente abiertos en mitad superior. Rúbrica sencilla o ausencia de ella.

Vanidad: Presunción. Deseo de aparentar y hacer creer lo que no se es, como definición literal. Vulgarmente es más el deseo de estima por parte de terceras personas, como fundamento de amor propio controlado, sin orgullo.
Mayúsculas desproporcionadas e hinchadas. Enlace de letras en arcos. Firma grande con rúbrica complicada.
Si a lo anterior unimos letra angulosa, exageradamente estirada sobre la línea, con firma que ocupa gran parte del ancho del texto, separada del mismo y muy marcada, estamos ante un caso de Megalomanía.

Egocentrismo: Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de atención y actividad generales:
Estrechamiento de letras con tendencia a dirigir hacia la izquierda las extremidades inferiores de las mismas. Rasgos inferiores prolongados inútilmente hacia abajo o la izquierda. Iniciales de frase aisladas ( mayúsculas o minúsculas después de Tendencia al enroscamiento de los óvalos. Mayúsculas de grandes dimensiones. Pequeños ganchos al principio de las palabras.

Alocentrismo: Tendencia a ayudar a los demás. Desprendimiento del propio yo por modestia y generosidad de sentimientos.
Trazado de la escritura hacia la derecha. Mayúsculas proporcionadas o pequeñas. Puntuación con trazado curvo, ligeramente cóncavo. Ausencia de adornos en las letras.



FACULTADES INTELECTUALES


Las diferentes aptitudes de la inteligencia se podrían diferenciar en dos grandes ramas: El intelecto asimilativo y el pensante. En el cuadro siguiente están las características más comunes de los tipos de intelecto, sin diferenciación. Préstese especial atención a los dos cuadros con texto en azul, porque conducen a los tres apartados más especiales dentro de las facultades intelectuales.


Adaptabilidad: Facilidad de acomodo al medio.
Escritura agrupada ( ligada y desligada), rítmica y combinada.

Asimilatividad: Facilidad o poder de comprensión y captación de los sentidos y las cosas.
Escritura clara, armoniosa, simplificada, de trazado fácil y rápido. Base curvilínea. Ligaduras anormales pero con gusto estético. Buena puntuación de "i" y "j".

Buen sentido: Relacionado con la lógica y con la facilidad para tomar el lado esencial de argumentos y cosas.
Escritura regular, ausente de rasgos inútiles. Puntuación baja, cerca del cuerpo. Letras de igual altura según su tipo ( mayúsculas y minúsculas).

Claridad de ideas: Ausencia de perturbaciones mentales o de dispersión en el pensamiento.
Escritura regular, legible, ordenada, proporciona y con ausencia de retoques.

Concentración : Facilidad para la fijación en un tema determinado.
Grafía pequeña y apretada. Ausencia de adornos; con hampas y jambas cortas. Puntuación próxima a las letras y palabras.

Confusión: Embrollo mental de la realidad y de las ideas.
Escritura de firma poco clara, apenas legible, con rúbricas casi siempre tachando el nombre con abundancia de trazado. Abundancia de adornos inútiles. Hampas de una línea se unen con las jambas de la anterior. Enlaces frecuentes entre palabras.

Creatividad : Propia de artistas y de mentes con imaginación amplia, contenida y de capacidad concentrada, a veces confusa.
Escritura desligada, simplificada, original, armónica y con gusto estético. Presenta mayúsculas con adornos graciosos particulares.

Cultura : Amplitud de conocimientos.
Escritura simplificada, muy rápida, original y con enlaces desiguales. Frecuentemente aparecen letras tipográficas. La firma es sobria, en el centro o hacia la derecha del texto a distancia media del mismo; ausencia de adornos inútiles y la rúbrica es pequeña o bien inexistente.

Deducción :
Facilidad para la emisión de conclusiones. También conocida como lógica.
Escritura simplificada, rápida, enlazada, legible, ordenada y bien proporcionada.


Delirio imaginativo: Exceso de fantasía; desorden mental por abstracción en pensamientos propios sin base real.
"S" minúsculas sobresalientes del resto. Puntuación alta. "D" minúsculas curvadas hacia la derecha. Márgenes irregulares, siendo el izquierdo sinuoso. Escritura grande pero rápida. Hampas desproporcionalmente altas, a veces con punta en gancho. Frecuencia alta de rasgos inútiles.

Desorden imaginativo: Confusión de razonamientos.(Ver confusión )
Confusión + Tildes de "t" desiguales. Márgenes irregulares. Abundancia de signos de admiración.

Dispersión : Dificultad para la captación de ideas. Mala concentración. Huida de pensamiento.
Mala terminación de palabras. Escritura lenta, muy espaciada y con omisión de palabras en algunas frases. Faltan puntuaciones. Estructura del texto muy irregular.

Extravagancia : Necesidad de llamar la atención, fuera de las pautas normales.
Puntuación de "i" y "j" en círculo. Mayúsculas rebuscadas. Abundancia de rasgos anormales. Firma en el centro de la página, grande, alejada del texto y muy rubricada.

Fantasía : Facilidad para idealizar la realidad o imaginar objetos inexistentes.
Puntuación alta y acentuada. Hampas sobrealzadas. Escritura rápida. Mayúsculas adornadas. Enlaces curvos originales.

Finura de espíritu : Gusto por las buenas relaciones, sin escepticismo ni crítica destructiva.
Escritura armoniosa, gladiolada, ligera y precisa. Finales de palabra finos. Espaciado suficiente, no exagerado.

Firmeza de principios : Fidelidad ética, moral y religiosa.
Hampas rígidas : Terminadas en seco si son principios religiosos y morales, en gancho si son principios metafísicos.

Ignorancia : Ausencia de conocimientos.
Escritura desordenada, falta de regularidad en márgenes y espacios entre líneas . Tendencia a escribir minúsculas como mayúsculas mezcladas ( ejemplo: aStuTo). Apariencia infantil.

Imprecisión : Escasa exactitud en concreción y exposición de hechos. Dificultad de síntesis.
Escritura desordenada con omisión de letras y/o de palabras.

INTELIGENCIA : Facultad de comprensión y de conocimiento; aptitud para establecer relaciones entre las percepciones sensoriales o para abstraer y asociar conceptos.
Inteligencia instintiva : Escritura armoniosa, jambas más largas que hampas sin bucles exagerados.
Inteligencia productiva: Escritura sinuosa, ascendente, elegante y estética. Clara pero rápida.
Inteligencia razonadora: Original, sencilla, limpia, clara, no caligráfica. Algo desigual. Óvalos cerrados.
Inteligencia receptiva : Escritura dextrógira, ensanchada, ligera, abierta por arriba, pequeña y clara.

Interés exterior :
Facilidad de observación y gusto por la novedad.
Escritura dextrógira, ligeramente ascendente, con escaso margen derecho; el izquierdo es amplio. La firma se sitúa a la derecha y ascendente.

Intuición : Percepción instintiva , sin razonamiento.
Escritura muy desligada, parece fragmentada. Armoniosa, curva y con simplificación de rasgos. Clara y con tildes terminados en punta aguda.

Irreflexión : Ausencia de meditación. Prontitud en respuesta sin medición de consecuencias.
Mayúsculas ligadas a las minúsculas, letras imprecisas y las tildes lanzadas. La escritura tiene el aspecto de precipitación. Frecuentes correcciones.

JUICIO :
Facultad de entendimiento.
Juicio cáustico (agresivo) : Escritura armoniosa, clara, bien puntuada, original con finales de palabra largos y acerados.
Juicio crítico (analista) : Idem al anterior pero con finales de palabra cortos.
Juicio escéptico ( incrédulo) : Idem pero con finales de palabra dirigidos hacia abajo, en vertical. La escritura es decreciente, angulosa. Si aparece un punto detrás de la firma es signo de pesimismo.

Observación : Facilidad para la captación de detalles del entorno.
Escritura pequeña, redondeada o poco angulosa, rápida, ordenada, con márgenes cuidados.

Olvidos :
Fallos de memoria. Descuidos.
Ausencia frecuente de puntuación y de tildes.

Originalidad : Expresión personalizada.
Escritura agrupada, combinada, simplificada, hábilmente enlazada y tipográfica de signo eficiente. Firma inusual y rúbrica con ausencia de trazos angulosos.

Perplejidad : Irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en una cosa.
Torsiones y constricciones en la zona superior de las letras.

Reflexión : Detención en el razonamiento de ideas y hechos. Facilidad de análisis.
Las letras iniciales de algunas palabras aparecen desligadas de la letra siguiente; en las mayúsculas iniciales siempre. Escritura pequeña, con precisión de trazado. Algunas letras tipográficas.

Superficialidad :
Examen de las cosas sin fijación en los detalles ni en lo importante.
Desproporción en el tamaño de las letras. Márgenes irregulares. Jambas cortas y hampas sobrealzadas. Descuido en la puntuación.

Talento : Dotes intelectuales que resplandecen en una persona.
Escritura sobria, clara, mesurada y ordenada.

Sensibilidad : Facultad de percepción interpersonal.
Escritura con inclinación variable. Márgenes oscilantes. Gesto final en hampas, jambas y palabras en forma puntiaguda.

Sentido estético : Gusto por la armonía visual.
Márgenes regulares y pulcros. Base de letras curvos. Mayúsculas tipográficas u originales con ausencia de rasgos ampulosos. Algunas minúsculas tipográficas. Firma que se corresponde con la grafía del texto.

Visión panorámica : Memoria visual y facilidad para guiarse con ayuda de un mapa. Sentido de orientación.
Espaciamiento de palabras y líneas, con presión firme y distribución proporcionada de las letras ( hampas y jambas iguales al tamaño medio de las minúsculas).

Vivacidad : Agudeza; prontitud de comprensión y de juicio.
Barras de "t" y finales de palabra largos y ligeros. Escritura dextrógira y ligeramente ascendente. Rápida, flexible y combinada. Si los puntos de "i" y de "j" son como acentos, estamos ante un polemista.



Fuente
http://www.guanakoo.org/showthread.php?p=80903#post80903