Trabajo Práctico Evaluativo
Bibliografía: “Análisis de la fobia de un niño de cinco años. A propósito de un caso de neurosis obsesiva” (Caso Juanito) Tomo X -1909-
Consignas:
1) “Juanito parece un modelo de todas las perversiones, o sea, es un perverso polimorfo”. Identificar en el historial componentes exhibicionistas, voyeristas, activación de la zona anal y genital, comportamientos polígamos y homosexuales.
2) “Juanito es un pequeño Edipo”. Identificar en el historial algunas actitudes edípicas de Juanito con sus padres.
3) “El gran acontecimiento de la vida de Juanito es el nacimiento de su hermana Hanna. Esto lo convierte en un gran investigador”. Identificar ejemplos de teorías sexuales elaboradas por Juanito.
4) ¿Cómo explica Freud los momentos de constitución de la histeria de angustia de Juanito? Distinguir la fase de angustia de la de miedo.
5) En el curso de su fobia aparecen conformados los diques anímicos. Ejemplificar.
1) Juanito presenta una disposición perversa polimorfa, ya que practica una basta variedad de perversiones en todas sus formas. En el texto identificamos:
- Juanito exhibicionista: En este tipo de perversión, Juanito presenta el deseo de mostrar su miembro, es decir, de exhibirse frente a otras personas, obteniendo de este modo placer. Esto queda evidenciado cuando su papá lo interroga acerca de que si el ha visto el “hace pipí” de Berta (una de sus amiguitas):
- Yo: « ¿Y tenías curiosidad por saber como era el hace pipí de Berta y el de mami?»
- El: « ¡Si!»
Yo le recuerdo que una vez se me quejó de que las niñitas siempre quiere mirar cuando el hace pipí.
- El: «Berta siempre me ha mirado» (nada ofendido por ello, sino muy satisfecho), «muy a menudo. Donde está la huertita, donde hay rabanitos, he hecho pipí, y ella estaba ante la puerta de la calle y ha mirado».
- Juanito voyerista: Ya a muy temprana edad el niño presenta un gran interés por su pene al que llamaba “hace pipí”. Su interés por el mismo lo estimula a tocarse continuamente el miembro y a desarrollar una curiosidad sexual, un apetito de saber que se extiende hacía sus padres, hacía los animales y hacía sus amiguitos. Un ejemplo de la actitud voyerista lo encontramos claramente en el siguiente episodio que Juanito relata a su padre:
- El: «Yo estaba dentro del baño cuando ella (Berta) estaba adentro».
- Yo: « ¿Le has dicho que querías entrar?»
- El: «He entrado solo y porque Berta lo permitía. No es ninguna chanchada».
- Yo: « ¿Y te habría gustado ver el hace pipí?».
- El: «Si, pero no lo he visto».
Aquí observamos que el niño tenía deseos de ver y comparar, ejemplos similares, pueden ser aquellos en los que observa a los caballos, con interés a causa de su hace pipí grande. Como así también en las ocasiones cuando el pequeño acompaña a su mamá al baño.
- Juanito en la activación anal y genital: Dentro de la constitución sexual del pequeño Juanito, la activación anal se da cuando en un comienzo el se rehúsa a defecar cuando su mamá se lo ordena, sino que prefiere seguir jugando. De esta forma retiene las heces y logra la acumulación de las mismas, que en su desalojo compulsivo le produce tanto dolor como placer. También en el texto se relata que Juanito como todos los niños poseía trastornos intestinales lo que no hace que le falten excitaciones intensas en esta zona. Vale la pena mencionar aquí, que por encontrarse ocupado en el ano, y en las sensaciones que de el obtiene, el niño infiere que algo tendrá que ver con el nacimiento de los bebés, creando así teorías sobre el asunto, puesto que desconoce la diferencia genital.
La zona genital en Juanito es la principal generadora de placer. Su activación se da en los primeros años de vida, cuando la madre se encarga de su higiene. En el caso analizado, el niño ya posee activada la zona genital y reclama atención por parte de la madre. Esto se ve en el siguiente ejemplo: Juanito es bañado por su mamá y, tras el baño, secado y encalcado. Cuando la mamá le entalca el pene, y por cierto con cuidado para no tocarlo, Juanito dice: « ¿Por qué no pasas el dedo ahí?»
- Mamá: «Por que es una porquería»
- Juanito: « ¿Qué es? ¿Una porquería? ¿Y por qué?»
- Mamá: «Porque es indecente».
- Juanito (riendo): « ¡Pero gusta!»
- Juanito poligámico y homosexual: La actitud poligámica se halla en hecho de que Juanito está enamorado de todas las niñas que conoció en su verano en Gmunden. Con ellas es muy agresivo, varonil, conquistador, las abraza y besuquea y a su vez le agradan los niños, esto lo demuestra en particular con Fritzl, a quien a menudo abrasa y le asegura su amor.
El primer rasgo de homosexualidad es expresado en la erotización que se produce en el juego con su primo a quien Juanito abraza cariñosamente una y otra vez y le dice una de ellas: «¡Te quiero mucho!». Es éste el primer rasgo de homosexualidad que hallamos en Juanito. El segundo episodio en el que aflora características homosexuales es el ya citado momento con su amiguito Fritzl. También se da la ocasión en que se fijan en él inclinaciones homosexuales cuando su padre le presta ayuda para orinar y Juanito siente placer ante el acto de que le abran sus pantalones y le saquen el pene.
2) Freud afirma que Juanito es un pequeño Edipo que querría tener a su padre “fuera”, eliminado para poder estar sólo con la bella madre, dormir con ella. Este deseo nació en la residencia veraniega cuando las alternancias de ausencia y presencia del padre le señalaron la condición a la que se ligaba la ansiada intimidad con la madre. Entonces se contentó con la versión de que ojala que el padre partiera de viaje, y luego, ojala el padre estuviera fuera de manera permanente, estuviera muerto.
En una charla sostenida entre el padre y el niño del 25 de abril, el primero le pregunta:
- Padre: (…) « ¿En Gmunden estabas a menudo en la cama con mami?»
- Juanito: «Si».
- Padre: « ¿Y entonces te has pensado que eras el papi?»
- Juanito: «Si». (…)
- Padre: «Cuando Fritzl se cayó te has pensado que ojala papi se cayera así, y cuando el corderito te ha topado, que ojala topara a papi. ¿Te acuerdas del entierro en Gmunden?»
- Juanito: «Si. ¿Qué abría con ello?»
- Padre: «Que ahí te has pensado que ojala el papi muriera, entonces tu serías el papi.»
- Juanito: «Si». (…)
- Padre: «Te gustaría ser el papi y estar casado con mami, te gustaría ser tan grande como yo y tener un bigote, y te gustaría que mami tuviera un hijo». (…) « ¿Te gustaría estar casado con mami?»
- Juanito: « ¡Oh, sí!»
En el ejemplo anterior podemos ver como Juanito explicita su Edipo, en el primer tiempo de elección del objeto dirigiendo su sentimiento de amor hacía la madre y de hostilidad hacía el padre. Nos ubicamos así en la Etapa Fálica de la sexualidad infantil, donde la actividad pulsional se dirige al falo. En el caso de Juanito falo es igual a pene y se lo atribuye a todos los seres vivos, es decir, se genera una premisa universal del falo. Hasta que se activa el complejo de castración, cuando el padre de Juanito, le explica la diferencias genitales femeninas y masculinas, reavivando la amenaza de la madre de la castración por tocarse su miembro. Así se produce en él una angustia de castración que lo lleva a abandonar, en el mejor de los casos, la relación con el primer objeto de elección sexual (la madre). La angustia de castración recibe otro objeto y una expresión desfigurada: ser mordido por el caballo, en vez de ser castrado por el padre. El síntoma, como formación sustitutiva, tiene dos ventajas: esquiva el conflicto de ambivalencia, ya que la madre es a la vez un objeto amado, y permite al yo suspender el desarrollo de angustia.
3) Una de las primeras teorías sexuales de Juanito es la referida al nacimiento. Cuando su hermanita nace Juanito intenta explicarse la situación insólita para él relacionando la llegada del médico con la llegada de la cigüeña. No obstante se encuentra desconfiado frente a lo que ve, ya que el hecho de que la bacinilla se encuentre con sangre lo desconcertó, pensando: “de mi hace pipí no sale nada de sangre” por esto, duda de la cigüeña.
Otra teoría sexual que Juanito elabora es cuando presencia el baño de su hermanita de una semana de edad. Observa: “pero... su hace pipí es todavía chico”, tras lo cual agrega, como a modo de consuelo: “ya cuando crezca se le hará más grande”. Aquí se hace ver que Juanito se encuentra en la fase fálica, puesto que no diferencia genitales, sino que reconoce sólo el pene como miembro universal.
Por otra parte encontramos en este historial clínico que Juanito formula la llamada teoría de la cloaca. En una de las charlas con su papá Juanito hace una analogía entre él y un caballo, que al defecar realiza el mismo ruido que sus heces al caer en la bacinilla, por lo que el padre expresa: “el caballo de la diligencia que se tumba y mete barullo con las patas es sin duda…un lumpf que cae y así mete ruido. El miedo a la defecación, el miedo a los carruajes con pesada carga, es exactamente igual al miedo a una panza muy cargada.” Aquí podemos inferir que como Juanito comparaba a su mamá con un caballo él pensara que cuando ella se encontraba embarazada de Hanna, se asemejaba a un caballo gordo que defecaba y volvía a quedar delgado como su madre después de dar a luz.
4) Freud explica los momentos de constitución de la histeria de angustia de Juanito a partir de un sueño redactado por el padre del niño en el cual le cuenta que él se despertó una mañana llorando a lo que la mamá le pregunta la razón de su llanto y el le dice “cuando dormía he pensado tú estabas lejos y yo no tengo ninguna mami para hacer cumplidos” por tanto tubo un sueño de angustia.
Ese mismo día la mamá le pregunta: “¿Te pasas la mano por el hace pipí?” Y sobre eso el niño responde: “Si, cada anochecer, cuando estoy en la cama”. Al día siguiente es prevenido antes de la siesta de que no realice este acto, aunque el confiesa haberse pasado la mano durante un ratito. Sería este según Freud el comienzo de la angustia, así como el de la fobia. La perturbación se introduce con unos pensamientos tiernos-angustiados, luego con un sueño de angustia. Es la acrecentada ternura por la madre lo que súbitamente se vuelca en angustia; lo que sucumbe a la represión. Esta angustia que corresponde a una añoranza erótica reprimida carece al comienzo de objeto, como toda angustia infantil, pues no posee miedo.
Al comienzo de la enfermedad contraída no existía una fobia a andar por la calle o a pasear, solo al anochecer Juanito se angustia mucho, pues antes de meterse a la cama lo asalta, reforzada, la libido, cuyo objeto es la madre y cuya meta podría ser dormir junto a ella. Por lo tanto la angustia corresponde a una añoranza reprimida en donde cuenta la represión.
En un segundo paseo, acompañado de su madre Juanito exterioriza por primera vez el miedo a ser mordido por un caballo. Este material de esta fobia proviene de las observaciones a los caballos que Juanito realizaba con tanto interés, enfocado en su hace pipí grande. Juanito ha confesado que su pene le ocupa con fines de placer todas las noches antes de dormirse, pero su estado de angustia no es provocado por esta masturbación, además de que el se encuentra en la lucha de deshabituarse lo que armoniza mejor con la represión y la formación de angustia.
Freud propone al padre del niño que le de un esclarecimiento sexual comunicándole que todas las personas del sexo femenino no poseían hace pipí a lo que le siguió un periodo mas tranquilo, aunque su miedo a los caballos se muda mas y mas en la compulsión de mirarlos, cosa que no le permite salir de su casa, hasta que en un momento en una charla sostenida con su padre Juanito deja entrever que ha volcado a un nuevo objeto su curiosidad por el hace pipí encubierta por una tendencia moralizante.
En conclusión la reprimenda de la madre, surtió en su momento un intenso efecto sobre él (la amenaza de castración), como así también no surte en el efecto alguno el esclarecimiento de su padre con respecto a que las mujeres no poseen hace pipí, pues lamenta que deba ser así y se aferra a el en la fantasía.
5) Como hemos visto, en los primeros años el niño ya ha encontrado muchas formas de obtener placer y las ejercita sin reparos, ya que los "diques anímicos" contra las extralimitaciones sexuales (el pudor, la repugnancia, la moral) no están desarrolladas aún. Cuando estas instancias se comienzan a desarrollar en el proceso de socialización, este brote precoz de la sexualidad cae bajo la represión. Los diques anímicos conformados en el curso de la fobia de Juanito son variados. Por un lado encontramos el sentimiento de vergüenza que lo vean orinar sus amiguitos, como mencionamos anteriormente en un momento de su infancia el hecho de que lo vean le generaba placer, pero luego este acto fue inhibido y se convirtió en vergüenza. Por otro lado la vergüenza de tocarse en público. En un principio Juanito se tocaba sus genitales públicamente, es decir, frente a los miembros de su familia, pero luego con el paso del tiempo, se empezó a tocar sólo, al momento de irse a dormir, sin la presencia de nadie. Aquí podemos observar que tal acto onanístico le generó vergüenza, por lo que tuvo que pasar a ser algo más íntimo.
Como así también podemos ver el asco que le generan los colores de la ropa interior de la mamá, los mismos eran amarillos y negros. Juanito relacionaba el color amarillo con la orina y el negro con el excremento, y debido a esto le generaba asco, al verlos escupía en el piso.


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